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¡¡ MENOS MAL QUE NOS QUEDA PORTUGAL!!
LA RUTA DE LOS CORTAFUEGOS Y DEL ALMENDRO EN FLOR
28 de ebrero y 1 de marzo de 2009
Hola a todo el mundo,
El fin de semana pasado, con todos los permisos en regla, pusimos rumbo a Portugal para disfrutar de aquellas tierras y de sus bellos paisajes.
Unos cuantos ya nos reunimos el viernes en Ciudad Rodrigo a cenar y a tomar alguna copa. Una ciudad con un casco histórico precioso; que pena que no lo pudiéramos pasear de día!

Ya el sábado, a primera hora, llegamos a la estación de sevicio de Fuentes de Oñoro, ¿será este el sitio donde hemos quedado? No hay duda, está todo lleno de todoterrenos, toyota la mayoría
y ya empezamos a ver caras conocidas y comienzan los saludos. Que bien, todo un fin de semana con amigos y por el campo, que más queremos. Ya en la cafetería, el famoso breafing de bienvenida y preparatorio para la primera jornada.
Mucha gente, muchos niños, algunos muy pequeños que ya empiezan a tomar contacto con el mundillo del 4x4, aquí tenemos al benjamín de la ruta
Y por fin.... nos vamos hacia Portugal.
Entramos por la localidad fronteriza de Vilarformoso y tomamos carretera hacia la localidad de Almeida. Muy pronto tomamos pista y muy pronto también empiezan los primeros despistes y muchos coches perdidos. Yo se de algunos que en este momento todavía no se habían familiarizado con el rutómetro que, por cierto, era buenísimo. Ya por fin nos encontramos y comenzamos ruta por unas canteras y unos pasos muy estrechos, que pena de los coches nuevos!, ¿se arañaron? Después llegamos a la zona de reagrupamiento y a Almeida, donde nos tenían preparado un vino a la miel y un paseíto por el pueblo que es muy bonito, todo fortificado con la muralla en forma de estrella. También paseamos por el mercadillo semanal y alguién compró los típicos pañitos portugueses.
A continuación ingresamos en la sierra de la Morofa, pistas de montaña entre almendros y bosques que nos llevan al Cristo del Corcovado, donde paramos a comer. La bajada la realizamos por un Vía Crucis hasta llegar a la localidad de Figueira donde tomamos carretera hasta Barça D’alva. Aquí había un mercadillo con dulces típicos pero no tuvimos tiempo de parar.
A partir de aquí tomamos pista por la ribera del Duero, que bonito!, y empieza el espectáculo de los almendros en flor, con colores que van desde los blancos hasta los rosas. Que vistas del río desde lo alto! Ya se nos va echando la tarde encima y creemos que nos queda poco para llegar al sitio donde vamos a dormir cuando volvemos a meternos en plena sierra y a atacar los primeros cortafuegos. Estos tienen ruta alternativa para los que no quieran asumir el riesgo y para los que, después de intentarlo muchas veces, se resignan y desisten. Salimos ya a carretera y, en dirección a España, cruzamos la presa de Saucelle y llegamos al complejo rural, Aldeaduero, antiguo poblado de los trabajadores de la presa, convertido para el turismo. Ahora, de noche, no se ve la maravilla del paisaje en que está enclavado. Absolutamente recomendable.
Hacemos el check-in y rápidamente quedamos para subir a cenar a la localidad salmantina de Saucelle, en un restaurante donde probamos la típica gastronomía de la zona.
Dormimos fenomenal y desayunamos mejor y salimos de nuevo,
cruzando la presa, hacia Portugal, hasta la localidad de Espada da Freixo a Cinta donde tomamos pista para ingresar, de nuevo, en zona de sierras y aldeas perdidas en un entorno precioso. Volvemos a encontrarnos con muchos cortafuegos, algunos espectaculares. Realmente parece que los coches están colgados de la montaña. 
Hacemos una parada técnica en una praderita muy agradable con un riachuelo, que nos invita a tomar la cervecita de media mañana y el picoteo que nos sobró de la comida del día anterior. Que bueno sabe todo en el campo!
Continuamos para hacer los últimos kilómetros por pista y, al tomar carretera, deshacemos el camino andado por la mañana, volviendo a cruzar la presa y volviendo a subir a Saucelle. Ahora sí que es el momento de admirar en todo su esplendor el paisaje que circunda Aldeaduero y las espectaculares paredes en que va encajado el río Duero, que sirve aquí de frontera entre España y Portugal. Se pueden tomar muchas fotos en cada una de las curvas de subida hasta Saucelle.
Comemos en el mismo restaurante que la noche anterior, desde el cual podemos ahora contemplar unas magníficas vistas en la que destacan los almendros en flor. Llega el momento de unas palabras de agradecimiento tanto por parte de la organización como de los viajeros y la despedida. Nos queda todavía un largo trecho hasta que cada uno llegue a casa. Espero que no hubiera ningún problema y... ¡hasta la próxima! que esperemos que sea pronto.
Salud y tracción amig@s.
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